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Ni exceso ni falta: Balance y Equilibrio

Demasiadas alternativas para comprar dulces
Demsiadas alternativas para escoger un restaurante
Demasiadas opciones de ropa

Nos gusta tener muchas opciones a la hora de elegir algo. Si voy al supermercado, quiero tener diferentes tipos de pan, tomates, queso, salchichas, agua o cereales. Si quiero cenar fuera, me gusta tener diferentes tipos de restaurantes en mi barrio. Si voy la a tienda de ropa, quiero probar diferentes tipos de tejanos o camisetas. Pero ¿hasta qué punto esta abundancia de opciones hace sentirnos mejor, más contentos o más felices?


En nuestra sociedad existe un dogma:


Maximizar el bienestar

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Maximizar la libertad

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Maximizar opciones

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Más libertad

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Más bienestar


es FALSO.


Hace unas decenas de años ibas a una tienda de ropa y tenías unos pocos modelos de traje, de camiseta, de zapatos o de celcetines. No te costaba mucho escoger y no tardabas mucho en hacerlo. Hoy en día, vas a la tienda de ropa y ¿cuántos tipos y modelos de pantalón encuentras?


Pasando por diferentes tiendas durante horas entiendes que pocas cosas te gustan y, las que más te gustan, cuestan más. Estás comparando diferentes modelos y sus precios, sopesas los pros y contras de cada modelo, te cuesta eligir y hay algo que te atrae en diferentes opciones. Al final, te decides de comprar un pantalón, llegas a casa y, en vez, de estar contento, piensas que podría haber otro que te gustase más, que te quedase mejor o que te saliera más barato. No estás contendo con tu compra y, a lo mejor, devuelves el pantalón al día siguiente.


Lo mismo pasa en cualquier otro ámbito: comida, joyería, juguetes, destinos para viajar, coches, escuelas o compañías de seguro. Por ejemplo, quieres ir a cenar una noche fuera con tu pareja y resulta que alrededor hay muchos restaurantes de comida mediterránea, japonesa, turca, rusa, americana, peruana, holandesa y marroquí. Si hubiesen solo un par de restaurantes, no perderías mucho tiempo en escoger uno. Sin embargo, a menudo no es el caso. Algunas personas pierden paciencia, se irritan o se agobian cuando tienen que escoger entre muchas opciones.


Está claro que a nadie le gusta no tener ninguna opción. No obstante, de esto no infiere que tener más opciones es mejor. Tener demasiadas opciones no lleva a más satisfacción. Por consiguiente, lo ideal es tener unas, pero no demasiadas opciones. Ni exceso ni falta son buenos: busca Balance y Equilibrio.


Exceso de opciones de dulces

La Psicología Positiva, justamente, aboga por un equilibrio en todo. Tanto la escaces, como la abundancia llevan a menor satisfacción. Esta regla se aplica también a nuestro comportamiento y nuestros valores. Por ejemplo, no tener valentía te convierte en un cobarde pero tener demasaida valentía te convierte en una persona temeraria e imprudente. Una falta de liderazgo te lleva a la conformidad, sumisión y obediencia pero su exceso te lleva al despotismo. Una persona demasiado bondadosa puedo llegar a ser intrusiva pero una falta de bondad lleva a la indiferencia y crueldad. El exceso de creatividad nos lleva a parecer a personas "raras", "locas" o excentricas, pero su ausencia a personas banales o tontas.


Por consiguiente, es recomendable buscar un punto intermedio, un balance y un equilibrio. Para ello podrías entrenar lo que te falta y poner límites en los excesos. Por ejemplo, para aumentar la creatividad podrías apuntarte a clases de pintura o poesia, busca otros caminos para completar tareas diarias, inventa nuevas soluciones para viejos problemas, presta especial atención a los detallos en los que no te fijas habitualmente, utiliza los restos de materiales que tiras para crear otros productos o propón una solución novedosa para resolver conflicto entre dos amigos. Si tienes exceso de valentía ponte límites en tus acciones, por ejemplo, no sobrepases la velocidad de 50 km/h bajo ningún concepto dentro de la ciudad, imáginate los resultados negativos y catastróficos para tí y la gente alrededor en el caso de fallar realizar una acción, realiza el balance decisional para entender si vale la pena emprender cierta acción teniendo en cuenta posibles consecuencias. o prohibe a ti mismo subir la voz en una pelea.

Acciones temerarias

¿Qué estrategias utilizas tú para escoger un restaurante, un reloj, una escuela, una prenda o un helado? ¿Cuánto tiempo invertes en ello?¿Cómo te sientes después de haber escogido?


¿Has reflexionado alguna vez sobre los valores? ¿Has tenido que cambiar algo en tu vida para moderar tu comportamiento y buscar un equilibrio?

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